DESARROLLO DE VIDA INDÍGENA Y COLONIAL EN YAGUARAPARO

VIDA INDÍGENA 1760 - 1771
VIDA COLONIAL 1800 - 1856

1. LA HISTORIA SE INICIA
Pintura al oleo de Fray Silvestre e indígenas de la etnia Guarauna (Autor: Jhosué Villarroel1998, propiedad privada de la Alcaldía del Municipio Cajigal).
Virgen del Rosario, Patrona originaria de Yaguaraparo
DESARROLLO DE LA VIDA INDÍGENA EN YAGUARAPARO
Es el año 1760, nuestra señora del Rosario de Yaguaraparo “antigua misión de Capuchinos Aragoneses” se inicio el 12 de Noviembre de 1760 en la planicie de Yaguaraparo, al norte del Golfo Triste ubicado en la Costa de paria.
Primer asentamiento indígena (1760) Actual Terrenos invadidos de la Alcaldía del Municipio Cajigal, al este del Sector Domingo de Ramos
1. LOS PRIMEROS POBLADORES
La fundación de Nuestra Señora del Rosario de Yaguaraparo, fue consumada a finales del año mil setecientos sesenta, cristalizada en la Costa de Paria, en la banda Sur y la boca del rió “el pilar”, al norte del Golfo Triste, distante de este aproximadamente a un cuarto de legua, asentada la misión en una planicie frondosa, de tierras fértiles y humíferas, productiva para toda especie de frutos y el cultivo del cacao. Distaba del pueblo diez legua de Río Caribe, siete de Unare y Chacaracuar.
La reducida población era de indios Guaraunos que el fraile Silvestre de Zaragoza en ese mismo año de fundada la Misión, había logrado sacarlos de la espesura de los caños, orillas de ríos y lagunas donde vivían. El Fraile había llegado a estas tierras el 8 de junio del 1760, predicador Apostólico, hijo de la Santa Provincia de Aragón y conjuez en la misión de Nuestra Señora del Rosario. Era un hombre sencillo, ferviente a su servicio y amante de los pobres.
El Rvdo. Padre Fray Silvestre de Zaragoza desarrollo el desempeño de su labor en la nueva misión aldeana con tanto esfuerzo y sacrificio, que en un año logra reunir a 50 familia de la Etnia Guarauna, cuyo número fue creciendo y catequizándose al mismo tiempo, el Fraile pudo bautizar del 1760 al 1766 mas de 200 indígenas Guaraos.
En 1761 el padre fraile silvestre de Zaragoza hace constar al Concejo de Indias, que la misión de Nuestra Señora del Rosario de Yaguaraparo era de nación Guarauna, tenia 37 familias, 138 personas y la construcción de 26 casas. Los indígenas no tenían haciendas, algunos de ellos se dedicaban a los cultivos de plátano y yuca; otros acondicionaban terrenos para laboral por su propia cuenta. Los indios andaban desnudos, especialmente los niños y mujeres, incluso cuando se internaban en los bosques.
Las casas no eran insuficientes y menos adecuadas para habitarlas, eran unas chozuelas sumamente deplorables y Las llamadas haciendas solo eran empobrecidos cultivos de yuca y plátano. Otro problema lo causaban innecesario los corregidores que vejaban, mancillaban, golpeaban y dejaban en un estado desprimido a los humildes indígenas. En ese año la misión de Yaguaraparo no tenia construcción de iglesia, solo existía una ermita cubierta de caratas y carente de ornamentos e imágenes.


En su informe Mariano Martí explicaba que los indios no disponían lo suficiente para pagar los tributos: salario al corregidor, el protector o la Caja de la Comunidad, pero que esto podría suplirse de otra manera.
A pesar de las contrariedades el Fraile Silvestre de Zaragoza continúa la intensa labor en el pueblo, enriqueciendo la iglesia con imágenes, ornamentos y alhajas, construyendo casa a los indígenas y efectuando diligentemente su labor personal, siendo para el indio educador, maestro, padre y proveedor, devengando anualmente la cantidad de 111 pesos.
El 20 de octubre de 1766 se registro un terremoto que desbastó la parte oriental de Venezuela. En Yaguaraparo el sismo destruye la iglesia y de igual afecta la voluntad enojadísima de los indios que atemorizados e influenciados por sus costumbres y creencias, creyeron que el Dios de la tierra se enojaba con ellos. Despavoridos por este hecho insólito huyeron espantados en sus delgadas y veloces canoas hacia los caños, buscando la protección del Dios de las aguas. La falta de Misioneros fue otra causa que produjo la salida de los indígenas del pueblo.
El fundador no se detiene en su afanada labor y logra reunir de nuevo a los indígenas, Intenso trabajo que realiza a través de los caños, ríos y lagunas donde habitaban, causando con esta actividad socio cultural la pérdida de la salud.


Sin embargo, era tan humanitario que continuo infatigable su obra social y en ese mismo año es elegido prefecto de las misiones. Para cuando es elegido prefecto de las misiones le habían construido una nueva iglesia más adecuada, una casa parroquial para él y sus allegados.
En el año 1768 inducidos por su inestabilidad social los indígenas huyen nuevamente de la población, dejando abandonadas sus casas que estaban mejor construidas, sus abundantes labores, conucos, la casa del religioso y una hermosa iglesia que era de tres “naves”. Por la falta de operarios se pierden todos los trabajos realizados en el pueblo.
Para el 1769 se produjo un gran incendio que redujo a cenizas varias de las casas que presentaban un estado de deterioro avanzado, la iglesia fue consumida por el fuego en su totalidad.
“En el 1769 ocurrió un hecho que entristeció al pequeño pueblo, su fundador, el Fraile decide marcharse. Esto produjo una carencia de misioneros que desencadeno la salida de la mayoría de los pobladores, quedando aproximadamente en el pueblo la cantidad de cinco a seis familias.
En el 1771 se envió a la pequeña población un nuevo Ministro, el cual restableció la organización religiosa y la labor Socio cultural e intento por tercera vez con las cinco o seis familias que quedaron, llevar aquella fundación a su desarrollo rural. Una ardua y reincidente tarea le toco efectuar al nuevo líder Cristiano para juntar en la población de Yaguaraparo a los indígenas. Sin embargo, la nostalgia de los indios del oriente venezolano, añorando empedernidamente la mágica belleza de los caños, su inestabilidad personal, la falta de actividades de sus costumbres ancestrales y enraizada a su vivencia nómada, se vuelven a fugar en busca de su libertad cultural” y con ese hecho de reincidencia tediosa se dio la misión Nuestra Señora del Rosario de Yaguaraparo como Fracasada. A pesar de esta fuga y resquebrajamiento poblacional, el pueblo había llegado a tener 360 personas, bautizadas 319 indígenas, celebrado y ejecutado 90 matrimonios y 61 personas murieron en comunión, profesando la fe cristiana
Indígenas de la Etnia Guarauna de Bajo Delta
2. “PUEBLO NACIENTE” (El Otro Lado)
DESARROLLO DE LA VIDA COLONIAL EN YAGUARAPARO

Segundo asentamiento poblacional colono español (1805) en el “otro Lado” hoy conocido como Sector Cajigal.
Los pueblos de los indígenas se asentaban en las tierras mas fértiles, por esta causa los españoles no se podían ubicar en estos terrenos, siendo así que para las labranzas y ganados que poseían, no era necesario, se contentaban con el conuco donde cultivaban yuca, maíz, plátano, etc. y para sus vestidos, tenían suficiente con el jornal que ganaban.
Los misioneros siempre se opusieron a que los españoles permaneciesen o se instalasen en las poblaciones misionales, e incluso que ubicaran sus haciendas y potreros en las cercanías de las misiones. Sin embargo, no todos los misioneros participaban de esa opinión, sobre todo a partir del 1770, el Fraile Silvestre de Zaragoza veía en esa convivencia de colones españoles con indios un medio rentable para que estos aprendieran mejor la lingüística, educación, métodos de labranza, la alfarería, etc. Con esta motivación el misionero favoreció esta dependencia e incluso que establecieran sus haciendas próximas a la misión de Yaguaraparo, pero aclarando que con esta acción no debía de perjudicarse de ninguna manera los intereses de los indígenas.
Los Colonos españoles se fueron extendiendo por los valles orientales y directamente donde estaban las fundaciones misionales, aumentando su número considerablemente.
Así fueron formándose otros pueblos fundamentados solo por españoles, entre ellos: San Juan Bautista de Unare, Santa Rosa de Yocorí y Yaguaraparo en la Costa del Golfo Triste.
Al Oeste de la Población de Yaguaraparo, cerca del extremo sur del Rió Yaguaraparo, se asentaron en el 1800 los primeros Colonos Españoles y fundaron al “El Otro Lado”. Identificativo porque el lote de terreno donde se asentaron quedaba al otro lado del rio o de la Misión de Capuchinos Aragoneses, Nuestra Señora del Rosario o aldea de Yaguaraparo.
Diseño Gráfico reconstrucción por PC de la Casa de los Ruices Oduardo en el Otro Lado de Yaguaraparo

Al Oeste de la Población de Yaguaraparo, cerca del extremo sur del Rió Yaguaraparo, se asentaron en el 1800 los primeros Colonos Españoles y fundaron al “El Otro Lado”. Identificativo porque el lote de terreno donde se asentaron quedaba al otro lado del rio o de la Misión de Capuchinos Aragoneses, Nuestra Señora del Rosario o aldea de Yaguaraparo
En esa tierras realengas se ubicaron: Don Pedro Franco, Don Andrés Pérez, Don Juan Ruiz, Doña Moreno y Arcos, ambos padres de los Ruiz y Don Juan Otón viajo acompañado de esposa e hijo y con ellos el Doctor Alonso Ruiz Moreno.Venían afanadamente con la intención de acusar terrenos, buscando explotar la fertilidad y magnificencia de las tierras Vírgenes de Yaguaraparo.
Existían en el poblado veinticinco chozas, advirtiéndose una mayor que las demás, destinada a ser el templo de operación de los misioneros. En el poblado siempre se construía la iglesia, las primeras fueron cubiertas de palmas y más tarde las de bahareque doble, apretinadas de piedras y cubiertas de tejas.
Al lado oeste de la aldea o población Don Pedro Franco y Don Andrés Pérez, a quien denominaban El Gallego, habían comenzado a realizar varios cultivos, en trece “fanegas” y media de tierra que le había cedido el agrimensor Don Roque el 20 de junio del 1800.
Sin embargo, la empresa era difícil para inicial un desarrollo agrícola, en la inhóspita región se necesitaban recursos económicos, como en igual de constantes sacrificios y esfuerzos que impulsarían la ejecución de los trabajos de talar, limpiar, sembrar y poblar las acérrimas montañas, llanuras y selvas vírgenes de Yaguaraparo. Frustrado por estos motivos, las esperanzas de Don Andrés Pérez y Don Pedro Franco se desvanecieron, teniendo que marchar de vuelta a España. Las tierras que el 10 de junio del 1800, le habían otorgado en posesión a Don Andrés Pérez pasaron a mano de Don Alonso Ruiz, quien realizo otras compras y acusaciones. (A finales del año 1804 Yaguaraparo pertenecía a la jurisdicción del Cantón de Punta de Piedras en la Gobernación de Cumana).
Fabrican con tecnología popular sus primeras herramientas y en el 1806 Don Juan Ruiz realiza una nueva acusación de tierra y en 1807 otra por Don Juan Otón. La añoranza irresistible por su País limita sus sueños e impulsa que estos establezcan una sociedad como único recurso de respaldo a sus tierras que quieren abandonar. En esta sociedad, la primera registrada en el naciente pueblo, queda nombrado Don Alonso Ruiz como el representante principal.
       Con entera dedicación inició Don Alonso Ruiz a administrar la hacienda “El otro lado,” y con un nutrido número de esclavos talan los grandes bosques y en largas extensiones de suelos humíferos aran la tierra.
ACTIVIDADES PRODUCTIVAS, CULTURALES Y SOCIALES QUE SE EJECUTARON A RAIZ DE LA FUNDACION DEL OTRO LADO
A ambos lados del “Río Yaguaraparo” cultivaron la yuca, camburales, platanales, cacaotales, café, maíz y grandes plantaciones de cañamelares. La caña dulce se procesa en la molienda y se produce el azúcar al estilo prieta o moscabada, esta producción agro ecológica se constituye en una de las primeras empresas de desarrollo socio productivo de Yaguaraparo. Surte de Arroz la inmensa llanura y prontamente ejerce la ganadería, constituida en el ganado vacuno que solían pastar en la inmensa sabana, que al paso del decurso se conocería como Venturini. Para trasladar sus productos, Don Alonso Ruiz construyó un lomo de perro que se iniciaba desde el patio de su casa a (asentada en el “Otro Lado”) y terminaba en el Golfo. Para ello realizo una ancho y hondo canal y junto a su lado derecho (Oeste), un alto tumulto de tierra apisonada y removida del mismo canal. Con este camino carretero construyeron la primera vía de penetración rural de la zona, que fue denominada “El lomo de perro”.

“El Otro Lado” Hoy sector Cajigal, con vista desde el río Yaguaraparo
       Por el “lomo de perro” comenzaron a transitar los carretones halados por mulas que cargaban el opulento cargamento de azúcar, cacao, arroz y café. Por el canal transitaban pequeñas canoas que llevaban los cambures y plátanos recogidos a lo largo del remanso. Este hermoso trayecto fluvial era serpenteado por gigantescos árboles de frondosos bucarales que sombreaban las plantaciones de cacao. Estos árboles a inicio de febrero y a finales del mes de abril alfombraban el suelo con cientos de flores “gallito,” a las cuales le daban el seudo nombre por su similitud con estas aves.
En una isla extraviada entre la densidad de los manglares, cerca de Guariquen y Yaguaraparo construyeron el horno de cal, en el cual fabricaron las primeras tejas y ladrillos. Esta isla por ser la sede de la empresa de alfarería, la titulan: “La Isla del Horno”
En las que hoy se denominan las montañas de Cerro Grande, suelos ricos en tierras calizas, al norte de Chorochoro y al Este de Barceló, cerca del Caserío de la Montaña de Yaguaraparo, construyeron en el suelo varios hornos en forma oblicua y con 2 mts y medio de profundidad, fabricados con piedras y barro para el procesamiento de la cal en forma rudimentaria, materia prima que era utilizada para el lechado y pintura de las casas y en igual forma para su exportación e importación a otras misiones y pueblos españoles.

En una isla extraviada entre la densidad de los manglares, cerca de Guariquén y Yaguaraparo construyeron el horno de cal, en el cual fabricaron las primeras tejas y ladrillos. Esta isla por ser la sede de la empresa de alfarería, la titulan: “La Isla del Horno”.

       En las que hoy se denominan las montañas de Cerro Grande, suelos ricos en tierras calizas, al norte de Chorochoro y al Este de Barceló, cerca del Caserío de la Montaña de Yaguaraparo, construyeron en el suelo varios hornos en forma oblicua y con 2 mts. y medio de profundidad, fabricados con piedras y barro para el procesamiento de la cal en forma rudimentaria, materia prima que era utilizada para la lechada de pintura de las casas y en igual forma para su exportación e importación a otras misiones y pueblos españoles.
En los palmares, En un pequeño islote en forma redondeada y con una altura considerable, rodeado por dos quebradas construyeron un horno en forma de medio arco con grandes y gruesos adobes crudos. En este horno fabricaron tejas y ladrillos.
 Don Alonso Ruiz dona fanega y media de tierra, al Otro lado en lava pié para la formación del pueblo.


Plano que identifica parte de la finca de Ruiz Moreno en Yaguaraparo, sus linderos y la fecha que fue expedida la certificación: Cumana 8 de febrero de 1899.
Tercer asentamiento poblacional terrenos donados por el Dr. Alonzo Ruiz para la formación del pueblo.
En el 1810 Don Juan Otón frustrado de aquellas tierras donde no obtiene ningún beneficio y no logra sus sueños dorados, vende sus derechos a Don Alonso y este hereda mas tarde los derechos del hermano.
En los años 1811 - 1812 -1813, fueron días de torturas y desasosiego en Yaguaraparo por el movimiento revolucionario de la emancipación venezolana.
En esos tiempos de turbulencia emancipadora, contrae nupcias en Cumana, el 20 de abril de 1813 Doña Matilde Odoardo Granadores, viuda de Cajigal con el Dr. Alonso Luis Moreno. Es así como su hermoso y blanquecino rostro alumbra la alboradas más oscuras del español y médico cirujano Dr. Alonso Ruiz, lo mima y cuida como un niño, mientras el corresponde su ternura con el amor más sublime, respetando profundamente los recuerdos que aun bullen serpenteantes de la memoria entristecida de Matilde por su antiguo esposo fallecido.
Con ella se trae a las tierras fértiles Del Otro Lado sus dos hijos, entre ellos a Juan Manuel Cajigal que tenía 13 años para esa época. El Dr. Alonso Ruiz no escatimo desde temprano ofrecerle afecto al niño Juan Manuel, enseñando en la Casa del Otro Lado a Juan Manuel con sabiduría el amor por las ciencias, la astronomía y el espíritu de investigador científico que despertaría en Cajigal hasta el final de sus días.
Y mientras esto acontece Doña Matilde actúa con mucha prudencia en aquellos días turbulentos y de grandes emociones, pues es patricia y tenía que moverse en un círculo de realistas peligrosos. El Dr. Alonso Ruiz Moreno era en aquel entonces en Yaguaraparo Medico del Ejército.
  Matilde tenía amiga íntima y patricia, Doña Soledad Arismendi de Bermúdez quien vivía en la hacienda de la Soledad en la Fundación de Irapa, eran las dos un contacto primordial y sigiloso para los patriotas y los habitantes en “El otro lado”, la finca de Don Alonso Ruiz en Yaguaraparo.
El 13 de enero de 1813, luego de la derrota del General Gabazo en Güiria por el Coronel Santiago Mariño, Francisco Bermúdez, Manuel Piar y Manuel Valdez; Francisco Bermúdez, Sucre y otros patriotas atacaron a Irapa entrando por el Norte, en esta batalla el realista Cerveris se da a la fuga, trasladándose por tierra a Yaguaraparo.
Los encuentros de ambos mandos son bruscos y violentos, se escuchan los halles y las maldiciones de la guerra libertaria y en una de esas ocasiones sangrientas Bernardo Bermúdez destroza las flecheras enemigas. Cerveris se ensaña y ordena que le traigan a Bernardo Bermúdez vivo o muerto, los agentes de Cerveris hacen preso al patriota quien es llevado herido a Yaguaraparo. En la hacienda de “El Otro Lado” se encuentra Don Alonso Ruiz Moreno quien atiende a los heridos caídos en la batalla emancipadora, el Dr. Es amigo profundo de los Bermúdez y de Doña Soledad de Arismendi.
Cerveris quiere fusilar a Bernardo Bermúdez al pie de un centenario Samán de la Plaza Principal, el Dr. Alonso Ruiz Moreno se opone y también el pueblo que clamaba en vítores por su vida.
Cerveris respetaba al Dr. Que pertenecía al ejército español y primer director del hospital de Cumaná fundado por Don Vicente Amparan cuando fue Gobernador del mismo pueblo. Cerveris accedió a las peticiones y lo deja encarcelado.
Días después, Cerveris se entera de la derrota de Monteverde en Maturín y el triunfo del General Santiago Mariño al tomar a Cumaná, viéndose perdido y airado entra en la habitación donde se encontraba dormido Bernardo Bermúdez y le traspasó el corazón con su espada.
Al saber lo ocurrido con Bermúdez el Dr. Ruiz Moreno acude al lugar de la tragedia y recrimina a Cerveris su cobardía y crueldad. El Dr. Alonso Ruiz toma el cuerpo yaciente de su amigo Bernardo Bermúdez y lo traslada hasta su hogar en la Casa del “Otro Lado” que quedaba cerca del remanso del Río Yaguaraparo, allí fue velado tristemente y por última vez el cuerpo de un aguerrido e ilustre patriota de la independencia de Venezuela. No existen datos si fue enterrado en el Mausoleo de Doña Soledad en Irapa o en el Primer Cementerio de Yaguaraparo demolido en 1910.
Al enterarse de la muerte de Bernardo Bermúdez, el General Juan Bautista Bideau que peleo en Yaguaraparo y escolto Familias hasta esa población, ocupa la mencionada población el 20 de agosto de “1813” año 1º de la independencia y confisca todos los bienes de los colonos españoles, entre estos los del Dr. Alonso Ruíz Moreno en El Otro Lado y los de su Hermano Don Juan Ruiz.
“Los sucesos en Yaguaraparo el 1813 no atemorizaron a la hermosa y delicada Matilde que se traslada el 1814 a Río Caribe, coincidiendo su llegada con el desconocimiento del Libertador en Güiria. Bolívar tenía que llegar sin ser visto a Río Caribe para reunirse con su fiel amigo el General Cedeño”.
“Se planifica un baile para disimular su presencia entre los patriotas y al cual debía asistir Bolívar. "Matilde ofrece su hogar conocido como la Casa Grande, situada casi diagonal con la Iglesia de San Miguel Arcángel. No se llevo a efecto el baile por lo difícil de la situación, pues Bolívar apenas tuvo tiempo de conversar con Cedeño en el Zaguán de su casa (actualmente Calle Rivero Nº 65) para intimarse el plan de guerrillas que habría de sostener los meses subsiguientes”.
“Matilde atisba las huestes patricias, toma los difíciles caminos del Pilar a Guariquen y por la Isla del Horno, que es propiedad de Ruiz Moreno, donde están los peones que sacan la Cal y quienes le prestan ayuda desembarca en las costas de Yaguaraparo, por un caño que sale al Golfo de Paria y hiende parte de la sabana, luego a caballo y a pleno galope se presenta campante por el fondo de las haciendas al patio de la casa de El Otro Lado cuando menos la espera su esposo.
“Así es Matilde”, solía decir, y desde entonces el caño lleva el nombre que le puso Don Alonso por la genial travesura de su esposa: “El Caño Matilde”.
El año 1815 marca un cambio brusco en la familia. Los realistas ganan unas posiciones y los patriotas otras. Dominado el Oriente algunos patriotas quieren hacer efectiva el embargo del General Bideau de la Finca del Otro lado que son tierras cultivadas desde la playa hasta Bohordal y la sabana de Yaguaraparo con su zona de bosques.
Los Ruiz Moreno se marcharon de Yaguaraparo, pero cuando Bolívar regreso en el año 1816 a Venezuela hace que les devuelvan sus bienes que estaban bajo la custodia del General Arismendi. Esta operación es causada por los gratos informes de José Francisco Bermúdez y el General Mariño expresados por los servicios prestados por Don Alonso Ruiz a los patriotas.

Aclarada la situación de los Ruices y vueltos a su patria chica, los lazos de amistad de Doña Soledad de Arismendi, el General Arismendi y Mariño se acentuaron y siempre visitaban al Dr. Alonso Ruiz Moreno cuando pasaban por el pueblo, en igual, Sucre y Mariño visitaron en diversas ocasiones la Casona de los Ruices Oduardo en “El Otro Lado” de Yaguaraparo.

Autorìa y recopilación de: Eliad Jhosué Villarroel